Lo que veo… lo que soy, lo que quiero ser.

imitar

En casa tomamos café y a Sofia le encanta imitarnos. No solo con el café, imita nuestras expresiones y gestos. Ni hablar de repetir todo lo que dicen las maestras en el cole. Infinidad de estudios científicos señalan que hasta los 5 a 7 años los niños son literalmente unas esponjas que absorben todo. Llegamos desnudos y completamente indefensos a un mundo que no entendemos ni nos entiende, así que supongo que es imprescindible aprender rápido. Basados en este principio y dejando de lado por un momento el concepto espiritual de quienes realmente somos, nos toca como padres mostrarle a nuestros hijos los valores que queremos inculcarles, pero más con hechos que con palabras, por que aun en los momentos menos pensados, ellos nos observan. Nos observan con detalle y toman lo que les resulta más resaltante y significativo. Allí empezamos a moldear su personalidad. Y así como muchos comportamientos se van imprimiendo en nuestra memoria, vemos también el efecto contrario. Padres que han sido tan estrictos con sus hijos que fomentan el comportamiento totalmente opuesto cuando estos forman su propia familia. En estos días lei una nota sobre el bullying que me pareció sumamente interesante. El entrevistado aseguraba, sopena de ser duramente criticado, que las víctimas de bullying son tan responsables como los ejecutores. Guao! eso si llamó mi atención. No recuerdo si era psiquiatra quien hacia tal aseveración, pero al terminar de leer la entrevista completa no pude estar más que de acuerdo con él. Si el niño observa en su entorno (por poner solo un ejemplo) a un padre autoritario que abusa física y verbalmente de su madre, y observa en ella un comportamiento sumiso, a la larga tomará ese comportamiento como “lo normal” y dependiendo de con quién se identifique más emocionalmente  determinará en buena parte su forma de ser.

De ahí la importancia de que nuestros hijos vean en nosotros personas respetuosas, amorosas y seguras.

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Un comentario en “Lo que veo… lo que soy, lo que quiero ser.

  1. Totalmente de acuerdo, una imagen vale más que mil palabras pero conversar con nuestros hijos es también importante para infundirles respeto y explicarles de forma sencilla el por qué de nuestras actitudes y de nuestras acciones.

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