De pachuchería y otras dolencias.

pachichitos

En el país donde vivo está de moda (entre otras cosas) un virus producido por la picadura de un mosquito. El mismo que provoca el dengue, puede transmitir un virus llamado Chikungunya (ya el nombre de por sí dan ganas de echarse en la cama). No me voy a adentrar en los detalles de la enfermedad porque no es de lo que quisiera comentarles, pero sí les cuento que el dichoso mosquito nos ha picado y estamos todos pachuchos en casa (menos yo, debe ser que con el stress la sangre se vuelve agria y eso como que no les gusta).

Lo cierto es que he notado, a lo largo de mi vida, que las enfermedades o dolencias, cualesquiera que sean, las suframos en carne propia o de algún ser querido, siempre son llamados de atención. El cuerpo como tal no tiene el poder de enfermar, el cuerpo como tal no tiene el poder de nada, es solo un instrumento a través del cual expresamos nuestra existencia humana, y como humanos que somos, en la mayoría de los casos, la mente es la que manda. Como bien reza el dicho “la mente domina el cuerpo” o “mente sana, cuerpo sano”. Pero… hay momentos en los que la mente exige más de la cuenta y es entonces cuando el cuerpo dice “ya va! Taima“.

Cada vez que enfermamos tenemos la oportunidad de detenernos en el camino y explorar qué es eso que nuestro cuerpo nos llama a revisar. Seguramente muchos estarán pensando “claro, eso lo puedes hacer cuando te da una gripe” pero es que cualquier cosa que nos resulte incómoda no es más que una señal de des-alineación con quien realmente somos. Es una oportunidad para bajar la velocidad, apreciar lo que tenemos, lo que somos y darle prioridad a lo que realmente importa.

La mente es tan poderosa, que recuerdo que cuando estaba pequeña y no quería ir al cole, inventaba que me dolía la barriga. Hoy en día siento el dolor real en el estómago cada vez que debo enfrentar una situación con la que no quisiera lidiar. Muchas veces utilizamos de manera inconsciente la enfermedad y el dolor con el fin de lograr un objetivo o incluso como auto-castigo (la falta de merecimiento es una de nuestras creencias más arraigadas) .

Hace muy poco supe de la historia de Marite Otero, madre de dos niños, comunicadora social, articulista, locutora y sobreviviente de cáncer de mama (síganla, es muy activa en las redes). De ella les dejo la siguiente frase: “el cáncer es un reflejo de todo lo tóxico que tú permites que entre a tu vida”.

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4 comentarios en “De pachuchería y otras dolencias.

  1. Me encantó el artículo y estoy totalmente de acuerdo contigo. La mente es muy poderosa y si cambiamos la frecuencia cuando estamos de bajón podemos lograr cosas maravillosas. Un saludo

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