La Noria o Zona de Confort…

noria

Yo en lo particular siempre me he considerado una persona sumamente escéptica y muy cuestionadora, los que me conocen pueden dar fe de que difícilmente acepto sin chistar cualquier cosa que me dicen o cuento que me echan. A veces hasta yo misma lo encuentro molesto pero no lo puedo evitar, siempre termino buscándole la quinta pata al gato.

Eso siempre y cuando no se trate de cuestiones esotéricas. La verdad siento una extraña fascinación por estos temas mágicos que abarcan lo desconocido. A lo largo de mi vida me he consultado con espiritistas, me han leído las runas, el tabaco, las cartas, los caracoles, el i-ching y hasta la borra del café. Es esa extraña necesidad de que te digan lo que debes hacer o lo que sucederá.  La manía adivinatoria me duró hasta que un Señor me dijo que debía hacerme una limpieza, que me habían hecho un trabajo y debía llevarle una paloma para sacrificarla y limpiar con sangre inocente el mal que me habían echado… De más está decir que no volví. No volví ni a ese lugar ni a ningún otro sitio por el estilo. Eso de sacrificar animales (ni ninguna otra cosa) va conmigo. De hecho la palabra “sacrificio” me resulta de por sí bastante incómoda.

Es probable también que finalmente entendiera que no necesito de nada de eso, superé la etapa y cerré el ciclo. Hasta que un buen día, ni recuerdo cómo, me tropecé con una página llamada “mindpoetry.com”. Se trataba de un trabajo, tipo documental, que consistía en una serie de fotografías de personas al azar con un poema o texto corto relacionado a cada persona, pareja o grupo, que de manera voluntaria quisiera participar. De inmediato llamó mi atención. Tenía que indagar más y así lo hice. Se trataba de un ejercicio libre que llevaba a cabo en ese momento un peculiar tarotista de nombre Enrique Enriquez (pueden buscarlo en Facebook). Lamentablemente la página ya no está al aire y no me quedé con registro de nada, porque, por supuesto y como bien estarán imaginando, mandé mi foto. Lo que si recuerdo con claridad es esta frase:

“Necesitas romper la inercia que te mantiene girando sobre tu propio eje”.

En ese momento no tenia idea de que quería decirme con aquella frase, pero sin duda quedó clavada en mi mente. No dejaba de retumbar en mi cerebro.

Para ese momento me encontraba trabajando en un laboratorio farmacéutico. Tenía 8 años de trabajo estable, relativamente tranquilo y bien remunerado, pero había llegado a mi techo y lo sabía. Hacía exactamente lo mismo día tras día, muy cómodo pero se me estaba tornando aburrido. Mi jefa hizo todo lo que pudo por lograr un ascenso pero mi cargo y mi profesión no me permitían subir más en la empresa, así que me sugirieron optar por un cambio de departamento. El área de ventas siempre estaba reclutando personal y fue así como comencé a hacer mi curso para convertirme en visitador médico.

La parte teórica era pan comido. Me estaban preguntando cosas que manejaba desde hace 8 años, así que era imposible fallar. Las cosas no podían ir mejor hasta que me tocó la parte oral del curso. Todos saben que para ser visitador médico o vendedor de cualquier tipo hay que tener labia, don de palabra y convencimiento. Ahí se me complicaba la cosa. Aunque no lo parezca soy una persona bastante tímida, nivel de esas que han escuchado demasiadas veces la pregunta “te comieron la lengua los ratones?” (como si los ratones comieran lengua!!) lo que hacía esta etapa del curso cuesta arriba para mi, a pesar de lo cual y haciendo un gran esfuerzo logré pasar.

A partir de ahi comenzaron los 3 peores meses de mi vida. Definitivamente vender no era para mi, al menos no en ese momento. Fueron meses de desplantes, de esperar horas para nunca ser atendida, en fin, la pasé realmente mal, pero lo cierto es que la inercia ya estaba rota y cuando eso pasa, cuando empiezas a salir de tu zona de confort suele ser muy molesto, incómodo y a veces hasta doloroso, pero los resultados son inimaginables.

Hoy tengo mi propia compañía. Trabajo desde casa (que es lo que siempre quise hacer) puedo manejar mi tiempo e ingresos a mi antojo y estar presente y ser testigo de cada una de las experiencias de mis hijos para no perderme nunca de nada.

Los cambios pueden ser tan abruptos y rápidos como cada quién desee. Pueden ser tan radicales como cambiar de trabajo, de país o comenzar simplemente con pequeños cambios que rompan tu rutina diaria. Puede ser tan básico como cambiar la manera en la que te peinas, probar un desayuno diferente, salir a caminar si nunca lo haces y si lo haces probar nuevas locaciones. Hacer mercado en sitios distintos, cambiar de peluquería, de color de cabello o de ropa.

Son muchas las cosas que puedes hacer. Cuando incorporas pequeños cambios, el universo comienza a moverse, tu mente se abre a nuevas posibilidades y los resultados parecieran ser mágicos.

Yo abrí este blog sin tener ni idea de lo que estaba haciendo, con el único pensamiento de que había llegado el momento de bajarme nuevamente de la noria. Si les soy sincera, no puedo estar más satisfecha y eso que apenas esta aventura comienza.

Creo que aquí las palabras clave son: Darse cuenta de que estás “subido a la noria”, estar aburrido de dar vueltas siempre alrededor del mismo poste y por último, atreverse a bajarse.

Con seguridad escucharás a más de uno (incluso tu propio cerebro) que te dirá “como vas a bajarte??!! si la Noria es lo máximo, es divertida, ya la conoces, ya sabes como gira… Mira que agustito se está aquí!” Al final siempre tienes el poder de escoger y decidir lo que quieres, solo toma en cuenta que una vez que dejas de dar vueltas, una vez que rompes la inercia, es cuando te conviertes en testigo y protagonista de tu propia vida, de las infinitas posibilidades que existen y de todas las cosas increíbles que eres capaz de lograr.

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3 comentarios en “La Noria o Zona de Confort…

  1. Soy testigo de primera línea, de ese cambio drástico incluyendo la timidez, eres chistosa, dices lo que piensas y tienes una gran chispa para las contestaciones rápidas y sobre todo el giro que has dado a tu vida montando tu propia empresa por demás exitosa.

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  2. te cito a ti misma: Son muchas las cosas que puedes hacer. Cuando incorporas pequeños cambios, el universo comienza a moverse, tu mente se abre a nuevas posibilidades y los resultados parecieran ser mágicos.
    Tienes toda la razón cuando tomas decisiones en la vida el universo conspira para que eso se cumpla es, no lo se. ¿la fe? o tus energías positivas que le pones a eso, me paso muy similar a tu situación solo que dure mas que tu mas de 8 años y cuando miro atrás me digo debí bajarme de la Noria antes, pero tal vez no era el momento y me lo hizo ver alguien que considere especial y amiga la cual me saco de ese puesto, lo cierto es que hoy en día le agradezco mucho, mas que un daño fue un favor, es eso me ayudo a bajarme de la Noria no solo bajarme me abrió la puerta y me dijo se acabo tu turno ya no hay mas ticket para ti.

    Por eso dicen por allí: por algo pasan las cosas, sólo que cuando pasan no es el momento para ver por que pasan.

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    1. Somos capaces de crear la realidad que deseamos (estoy convencida de ello) pero muchas veces la comodidad o el miedo nos impide movernos… Si te atreves a dar el primer paso hacia eso que deseas todo se mueve a tu alrededor. Solo tienes que tener la certeza y ponerle todo el corazón (a veces el cerebro se pone celoso e intenta entrometerse, pero siempre hay que hacerle caso al corazón 😉

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