Qué tanto (te) dices No?

no

Por mera precaución inicio este post aclarando que bajo ningún concepto hago alusión a que sean permitidas actividades que pongan en peligro la integridad física y mental, ni de niños, padres, abuelos, perros, gatos y demás etc.

Aclarado este punto comienzo contándoles que una de las cosas que más le gustan al Ponquecito es “jugar con agua”. Si adicionalmente ese “jugar con agua” incluye saltar descalza en ella, aún más divertido y si es dentro de casa pues ni les cuento. Evidentemente a mi la idea no me mata, digamos que en este caso el riesgo no es representativo pero el reguero si, así que la respuesta a “mami podemos hacer un charquito?” siempre es “No!”

Pero es que por lo general la respuesta a todo siempre es “No!”

No les pasa que llega un momento en que te das cuenta de lo repetitivos que son los “Nos” y se vuelve hasta tedioso para uno mismo?

“No brinques en la cama”

“No pintes con marcador”

“No juegues con la comida”

“No botes el agua”

“No te subas ahi”

“No saques los juguetes”

“No hagas ruido”

No.. No.. No..

Para un niño y en realidad para cualquier ser humano, la experiencia directa es la que cuenta. De que sirve ver que Peppa Pig se divierte saltando en los charcos de barro si yo no puedo hacer lo mismo??

La frustración es una emoción muy contraída y en un niño puede ser determinante en su estructura emocional, sin mencionar que eso que se reprime se acumula y las consecuencias pueden ser aun más perjudiciales. Si bien es cierto que como padres tratamos de protegerlos de cualquier peligro potencial, también es cierto que el papel fundamental que deberíamos jugar en sus vidas es enseñarlos a valerse por si mismos, a ser independientes, en resumidas cuentas, “prepararlos para que se vayan de casa” y la mejor manera es permitiéndoles experimentar.

Les propongo el siguiente ejercicio:

Cada vez que sus peques les pidan hacer algo a lo que siempre responden que “No” hagánse la siguiente pregunta ustedes mismos:

Qué puede pasar si digo “Sí”

Observa como tu cerebro (bajo el mando del ego) despliega todo un sistema de miedos que parecieran querer proteger, pero que en realidad no son más que producto de creencias limitantes. Si se trata por ejemplo de “saltar en la cama” (pongo este ejemplo porque es con el que más me ha costado lidiar) es cuestión de tomar las previsiones necesarias, como poner alguna colcha o cojines alrededor. Pueden aplicar la de los #Abus del #Ponquesito que dejaron reservado un colchón para ponerlo en en piso y que la niña salte sin riesgo. A fin de cuentas, quién no ha saltado alguna vez en su cama? de hecho creo que es de las cosas más divertidas que hay.

sofi colchon copy

Evidentemente se presentarán momentos en los que no sea posible permitirle a un niño una actividad determinada, como por ejemplo que te diga “mami quiero una cerveza” (aunque creo que en alemania los niños toman cerveza) en esos casos ofrécele una alternativa, explícale que aun está muy pequeño pero que puede tomar jugo de melocotón que es del mismo color y se lo das en una jarreta. Ésta es otra técnica que emplean los abuelos del #ponquesito, que a la hora del café le dan su correspondiente tacita pero con agua.

cafe abues

imitar

Decir que “No” todo el tiempo a todo puede ser realmente agotador. Esto también aplica para mamis y papis que con el tema de los niños, la casa, las responsabilidades, etc nos auto-imponemos muchos “Nos”. Actualmente estoy leyendo un libro maravilloso de David R. Hawkins (aunque no lo he terminado aun lo recomiendo), de nombre “Dejar Ir. El camino de la Entrega“, en el que afirma que detrás de todo “No puedo” siempre hay un “No quiero” porque “Me da miedo“. Somos seres capaces de lograr cualquier cosa una vez nos despojamos de nuestras creencias limitantes.

Siempre va a ser mucho más cómodo tener hijos tranquilos que pasen horas frente al televisor para así no tener nosotros que movernos demasiado, pero la vida se hizo para vivirla, para moverse, para experimentar, para descubrir. Salir de la rutina, romper con esa zona de confort que nos mantiene operando como robotitos, es lo que mueve la energía del entusiasmo, de la alegría y de la motivación.

Qué mejor manera de comenzar a fluir con esa energía que de la mano de tu chiquito, saltando en la cama o en un charco de agua (asegurarse de usar botas de lluvia)

Qué tanto permiso se dan para jugar? para hacer las cosas que realmente les gustan? Qué tanto de eso dejan para después, para más adelante, para cuando tenga tiempo?

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3 comentarios en “Qué tanto (te) dices No?

  1. Muy interesante, pero si bién hay que darle a los niños algunas libertades en sus juegos no es menos cierto que también hay que frenarlos para evitar accidentes que les creen problemas a los niños y a los padres, que puedan traerles consecuencias mayores como miedos, para realizar cualquier actividad mas sencilla y divertida y frustrarlos.

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  2. Coincido contigo. Yo les dejo hacer muchas cosas siempre que no impliquen un gran riesgo y no se relacionen con un mal comportamiento, les acompaño en la actividad, la adapto a lo que ellos pueden hacer (como lo del café que comentas) o negocio con ellos un punto medio. Lo primero que nos sale es el no, pero podemos sustituirlo por otras palabras o actos.

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