Los Hijos también se divorcian

divorcio Quienes me conocen saben que me casé muy joven. Ser mamá y tener una familia numerosa era mi sueño desde que tengo uso de razón. Me había preparado para eso en mi mente, pero mi entonces esposo no, así que como era de esperarse, el sueño terminó muy pronto. Después de mucho drama, llanto y mucho blah, blah, blah…

un buen día ya no pude más, agarré a mi muchachito, mis cuatro peroles y me fui.

Un divorcio puede ser una experiencia muy dura y yo, la verdad debo decir, me lo tomé muy mal. Mi vida se venía abajo. El odio, la rabia, la ira, la tristeza, todo junto se apoderó de mi. Aunado a eso las visitas al abogado, los regímenes de presentación, la patria potestad, la guarda y custodia, los innumerables fines de semana viendo a mi chiquito asomado a la ventana esperando a su papá que entonces tampoco llegaba a tiempo. Afortunadamente mi mamá jugó un papel increíblemente importante en todo este proceso. Ella se encargó de explicarle con mucha paciencia que tal vez papá estaba ocupado o que se yo…yo tenía que encerrarme para no proferir maldiciones. Digamos que me eché un paseito por el infierno (elección propia) y volví. Busqué ayuda profesional y poco a poco fui recuperándome. Hoy en día tenemos una buena relación y ambos rehicimos nuestra vida.

Pero, que pasa con los hijos?

Al final del día, terminan cargando con nuestras malas decisiones. Pero mantener un matrimonio sin amor es peor decisión aun. Así que, como no podemos controlar lo que nos pasa, lo mejor que podemos hacer, es tratar de tomarlo de la mejor manera. Si estás en una situación similar o eres papá o mamá solo, hoy quiero dejarte estas humildes notas de apoyo:

1.- Aunque lo parezca, no es el fin del mundo.

Divorciarse, separarse o descubrir que tu novio/esposo/pareja huyó al enterarse del embarazo, es muy duro. En esos precisos momentos sientes que el mundo se acaba, pero piensa que en algún nivel de consciencia elegiste vivir esa situación para completar algún escalón en tu proceso evolutivo. “Todo pasa” y “el tiempo lo cura todo” son frases cliché que aunque te dé calentera que te las digan en este momento, suelen aplicar. Un ejercicio que me ha sido de muchísima utilidad es uno que aprendí de Joe Vitale y es el siguiente: Cuando te sientas mal, imagina como será tu vida dentro de un año o dos. En el fondo, en tu inconsciente, sabes que lograrás superar la situación y si “todo pasa” y “el tiempo lo cura todo” juega en tu imaginación a experimentar como te sentirás cuando todo haya pasado.

2.- Poco a poco

Tómate tu tiempo. No pretendas o finjas que todo está bien. Experimenta, vive y expresa tus emociones. No las reprimas. No te escondas. No trates de disimular que estás triste o enfadada para proteger a tus hijos. Seguramente ellos se sientan tristes o enfadados y no entenderán como es que mami está tan feliz si estamos atravesando por esta situación que es tan difícil. Vivan cada etapa del duelo como familia, apóyate en ellos y deja que se apoyen en ti. Conversen, expresen lo que sienten y cómo cada uno percibe la situación.

3.- Acepta que hay cosas que no entiendes

Que tú quieras seguir con una relación no significa que el otro quiera lo mismo. No siempre tenemos lo que queremos pero siempre vivimos y experimentamos lo que necesitamos en un momento determinado para crecer y trascender. Es probable que en este momento no entiendas nada. No importa. Si tus peques te preguntan “porqués” sé sincera, muéstrate vulnerable y hazles ver que hay muchas cosas que tú tampoco entiendes pero que siempre estarás ahí para ellos y que no hay nada que juntos no puedan superar.

4.- Nunca hables mal del otro.

Sí, sí! lo sé! es un desgraciado! no quieres saber más de él (o ella)! si por ti fuera que desaparezca! No importa los motivos o razones, sean cuales fueren, sigue siendo el papá (mamá) de tus hijos y ese es un vínculo indisoluble. El 50% de la carga genética de tus hijos corresponde a la contraparte y aunque la estructura familiar se haya desecho tus hijos seguirán llevando esa información en sus genes. Cada persona es un mundo y a veces atravesamos situaciones que nadie más entiende. Eso no tiene nada que ver ni con tus hijos ni contigo. Aquí no hay culpables. Ya la situación en sí es difícil como para complicarla con comentarios que solo dañarán la estructura emocional del niño. Recuerda que todo lo que percibimos queda grabado en el subconsciente y si viene acompañado de una emoción más aún.

5.- Busca apoyo.

Por muy solos que estemos, siempre hay alguien que estará dispuesto a echarnos una mano. Deja el orgullo a un lado y ábrete a recibir. El apoyo es fundamental para superar esta crisis. En mi caso y a pesar de contar con el infinito apoyo de mi familia, me vi en la necesidad de visitar a un psicólogo, que fue de muchísima ayuda para mí.

6.- Consiéntete

Busca espacio para ti, para relajarte, consentirte, hacer lo que te gusta. Planea salidas con tus chiquitos. Vayan al parque, al cine. Ármense de actividades que los diviertan y fortalezca el vínculo entre ustedes. Cada proceso hay que vivirlo pero es importante no quedarse enganchado, porque la victimización, la culpa y el resentimiento son emociones que pueden ser muy adictivas.

Nada mejor que las endorfinas para superar conflictos.

Espero que mi experiencia te sirva de ayuda. Me encantaría incluir otros tips o truquitos que suelan emplear en situaciones difíciles para quienes quieran compartir. Por último quisiera cerrar con esta frase que siempre llevo conmigo

Todo final no es más que un nuevo comienzo!

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2 comentarios en “Los Hijos también se divorcian

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