Compartir o no compartir… he ahí el dilema.

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He leído recientemente un par de posts dedicados a este tema, en el que algunas mamás exponen las razones por las cuales no enseñan a sus hijos a compartir.

Yo en lo personal, siempre he enseñado a mis hijos a hacerlo, pero un evento reciente me ha hecho reflexionar acerca de todo este asunto. Solemos ir al parque muy a menudo y notamos que la pequeña se entusiasmaba cuando veía a otros niños jugar con cubos de arena, palitas, rastrillo y demás artilugios. Si bien y de momento no habíamos tenido ningún percance y el resto de los niños la recibía de manera amigable, se me ocurrió la maravillosa idea de comprarle un cubo para que ella también pudiese compartir con sus amigos. De vez en cuando se presentaba algún conflicto, más aún porque todos quieren la pala y casi nadie el rastrillo, pero en fin, en líneas generales se divertían bastante, sobre todo con una nena un poco mayor que ella con quien jugaba la mayor parte del tiempo.

Un día, salíamos de buscar a la nena del cole y nos fuimos directo al parque, así que ese día no llevamos nada. Al poco rato llegó su amiguita. Venía con una bolsa enorme llena de juguetes. Cubos, regaderas, palas, rastrillos, figuritas, algo parecido al paraíso de los juguetes y como era de esperar mi pequeña con los ojos brillantes se acercó para jugar con ella pero, para nuestra sorpresa, la amiguita con la que tanto habíamos compartido, no quería compartir sus juguetes con mi pequeñita, que al darse cuenta de que no tenía permitido tomar nada me miró a los ojos solo un instante que fue suficiente para reconocer su tristeza y profunda frustración.

Me pareció una oportunidad muy apropiada también para hablarle sobre la libertad que tiene cada quien de actuar y que compartir nuestras cosas no significa que otros deban hacerlo. Nos fuimos a otro parque y allí quedó todo, pero debo confesar que a pesar de mostrar una actitud serena, a mi también me había afectado lo ocurrido, razón por la cual escribo, un poco buscando ordenar mis ideas y escuchar opiniones. Lo cierto es que ese evento me hizo reconsiderar, replantear y cuestionar algunas cosas que les comparto a continuación:

1.- ¿Por qué he enseñado a mis hijos a compartir?

Más de una vez he bajado a mi hija del columpio para darle la oportunidad a otro niño. Considero que de esa manera fomento el desapego y le enseño que la diversión no tiene porque depender de una sola cosa. Que podemos encontrar diversión también en el tobogán o en la tirolina pero, ¿es realmente eso lo que le estoy enseñando o más bien la necesidad de hacer siempre lo políticamente correcto con el único fin de “encajar”?

2.- ¿Por qué le enseño a compartir si yo no lo hago?

¿Le prestarías tu móvil a algún desconocido para que descargara alguna aplicación y se distrajera un rato mientras esperas el bus? ¿Compartirías tu labial con una extraña en algún baño público? ¿Dejarías que una persona que no conoces o que apenas has visto diera una vuelta con tu coche?

Muchos dirán que no hay comparación, pero tan importantes son nuestras pertenencias para nosotros como lo son las suyas para los niños.

3.- ¿Después de 3 horas de espera para ver a tu grupo o peli favorita, cederías tu lugar a cualquier jovencito entusiasta, solo porque tiene tantas ganas de entrar como tú?

Seamos honestos, que a veces nos cuesta hasta cederle el puesto a las personas mayores.

4.- Nada dura para siempre ¿Qué?

Cuando tengo que dejar de jugar a lo que me gusta para que otro pueda hacerlo envío un poderoso mensaje “Nada dura para siempre” “debo sacrificarme para que otro pueda divertirse” …y pues sí, vivimos en un universo cambiante, pero no por eso tiene que ser carente, ¿o sí?

5.- ¿Me valgo de objetos para ser popular y hacer más amigos?

¿Medimos nuestras relaciones en lo que otros nos dan? ¿Queremos agradar a otros por lo que somos o por lo que tenemos?

En fin, la intención no es filosofar profundamente pero sí encontrar un punto de equilibrio. Evidentemente es importante que los niños sean capaces de resolver sus propios conflictos. Confieso que a mí en lo particular me cuesta mucho no intervenir, pero creo que lo más sano es permitirles tomar sus propias decisiones.  Que compartir sus cosas o no hacerlo, sea por su propia iniciativa, sabiendo que esa misma decisión puede tomarla el otro, que esa misma libertad la puede tener cualquiera y aprender a lidiar con la frustración que pueda generar.  Pero sobre todo pienso que mostrar coherencia es fundamental, y si los adultos en casa no comparten sus juguetes no deberíamos pretender que ellos sí lo hicieran.

¿Qué piensan?¿Enseñan a sus hijos a compartir?¿Creen que así debería ser? Definitivamente creo que es un tema que no debería pasar desapercibido. Me encantaría conocer vuestros puntos de vista.

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7 comentarios en “Compartir o no compartir… he ahí el dilema.

  1. Debo que detesto este tema, me sucede igual que a ti la enseñe a compartir y en el caso contrario a respetar la decision de la otra persona, pero siento que me cuesta enormente procesarlo, siempre rezo para que no pase ya que me dejo invadir por la frustración y no se si se lo transmito son temas que para mi no era relevante pero al aplicarlo a la pequeña se volvio parte de mi crecimiento personal mi reto a controlar mis emociones.

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    1. es que definitivamente es un tema que nos invita a vernos como individuos y como padres. A mi también me cuesta mucho y es el desafío que se nos presenta, acompañar a nuestros hijos y ser coherentes con el ejemplo para que puedan tomar las mejores decisiones. Muchas veces somos nosotros mismos los que le metemos drama de más.

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  2. Confienzo que me ha dejado pensado tu post. No solo como mamá sino como maestra, tienes toda la razon, siempre se les enseña lo que es politicamente correcto, sin dejarlos analizar que decision les dejaria mas contentos…

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    1. Es un tema más complejo de lo que pareciera. Para mi ha sido toda una revelación darme cuenta de cuantas cosas hacemos como Robots. La importancia del cuestionamiento y la reflexión y que desde pequeños comiencen a formarse su propio criterio. Gracias por leerme!

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  3. Hace poco me paso algo similar, lleve a mis niñas a un parque de niños pequeños, y una de mis niñas ya camina o corre emocionada ahacia las cosas iba del túnel al minitobogan y del columpio al túnel y así estamos las dos, mi otra niña esta con su abuela de repente veo que una niña se me para al lado yo le sonrío y luego veo que me sigue a donde voy yo con la niña, pues la actitud de la niña mas grande por cierto no era de ” que linda la bebe” nooo era de no te montas aquí y se atravesaba donde mi niña se quería subir, si era el tobogán se ponía en el el medio si era en el túnel se ponía en la entrada y así yo la esquivaba y seguía hacia otro lado evitándola hasta que la niña agarro de mi bracito a la bebe y ay si me Molesto( es como dice mi esposo el hecho de que a mi me parezca espectacular maravillosa mi bebe no significa que a los demás también) lo mismo aplica para las mascotas, pues en este momento la niña no me pareció maravillosa ni por ser niña y mas viendo a su mamá como si nada chateando por el celular , cuando agarro a mi hija niña le quite su mano y le dije NO LA TOQUES!!! ya hasta en eso momento la soporte, espere un poco y me fui hacia otro lado cuando la niña me siguió agarre a mi Bebe y le dije a mi suegra vamos hacia otro lado por que simplemente no me calo la “carajita” siguiéndome en son de no dejar jugar a mi Hija”… Pero es así es un tema complejo, en ese caso si mi niña estaría de edad al nivel de la niña tal vez mi reacción hubieses sido la de que busque defender de esta otra niña, pero tampoco es asi no enseñaría violencia no lo se, jajajaja.

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    1. En este caso, y por ser tu nena mucho más pequeña, tienes que defenderla. Es físicamente lo prudente. Pero sin estar alli te doy mi apreciación… la niña grande probablemente estaba buscando tu atención. Si su mamá estaba sentada sin prestarle atención y ella ve que tu estás pendiente de tu nena, es posible que eso sea lo que estuviese buscando. La nena a la que hago alusión en mi post también esta siempre solita, su hermanita menor está con su abuelita y los papás trabajando, asi que ella nos ve a mi esposo y a mi con nuestra nena y enseguida se nos acerca y se pone a jugar cerca. Es probable que a cierto nivel, extrañen las figuras materna/paterna que aunque están no están.

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