Controlando el Control

control

El viernes pasado, como todos los días a las 4 de la tarde, fui al cole a por la nena. Comenzaba a sentir como se iba incubando lentamente un virus gripal, sin embargo y como hacía buen tiempo, accedí a la petición de ir al parque con la condición de que fuese solo por un “ratico” (que ilusa yo).

Apenas llegamos se dio cuenta de que uno de sus compañeritos de clase estaba allí, así que salió corriendo a saludarlo. Se lanzaron un par de veces en la tirolina hasta que ambas madres nos cansamos y les suplicamos que se fueran a jugar al tobogán. Un tanto egoísta si, pero es más descansado vigilarlos desde los bancos, o al menos eso pensé.

En cuestión de segundos comencé a notar que mi nena ejercía cierta presión sobre el chico, instándolo a que la siguiera y la viera hacer cuanta cosa a ella se le ocurriera.

  • Jorge mira como me lanzo
  • Jorge ven aqui
  • Jorge sube
  • Jorge baja

Jorge accedia a cumplir con algunos de sus requerimientos y otros no tanto, iba y venía, hacía algunas cosas, se entretenía con otras mientras mi hija seguí guindada de los tubos del parque reclamando atención no solo del niño sino de la madre de éste. A todas estas yo observaba con horror como mi hija actuaba como una acosadora al tiempo que la perseguía por todo el parque diciéndole con disimulo

“hija por favor, deja a jorge tranquilo” “Déjalo que haga lo que quiera” “Ya no lo fastidies”

y así estuvimos un rato, ella detrás de Jorge y yo detrás de ella, hasta que por fin me di cuenta de lo que estaba haciendo.

Escuché con claridad la vocecita en mi cabeza que me decía:

“¿porque no la dejas tu a ella?, no le está haciendo daño a Jorge, no le está pegando ni está siendo ruda. Está en el parque y está jugando con un chico al que conoce del cole. Siéntate en un banco y observa.”

Y eso hice. Me senté en un banco a observar. Al poco rato llegaron más amigos del cole. Jugaron todos, algunos llevaban juguetes que compartieron entre si. Jorge se tuvo que ir, pero siguieron jugando los que quedaban. Así, de un “ratico” que estaríamos en el parque se me pasó hora y media, viéndola interactuar de manera natural sin mi intervención.

Confieso que soy una persona muy controladora y no solo como madre. Quiero tener el mando todo el tiempo y que las cosas salgan de acuerdo a lo planeado. De esas que tienen la ropa planificada de toda la semana o al menos desde la noche anterior. Pero que pasa si planeo ponerme falda con tacones y justo ese día llueve o baja la temperatura de manera significativa (pufff), hay que tener plan B.  Entonces debo preparar la ropa que me pondré en la semana más los posibles escenarios climáticos.

Eso no es previsión… es obsesión!

Creo que esta sencilla experiencia me mostró que querer controlar a un niño, a cualquier otra persona e incluso una situación, puede ser bastante cansino y que al soltar, al hacernos a un lado y observar, podemos llevarnos una gran sorpresa. y es que es eso, dejárnos sorprender! porque en el ansia de control nos perdemos las infinitamos posibilidades que tal vez no veamos en ese momento por querer empeñarnos en que las cosas salgan como dice el esquema. Las cosas funcionan y llevan el rumbo que deben con mayor facilidad cuando no hacemos resistencia, así como los ríos a los que no se les fuerza a cambiar su cauce.

Pero como saber si eres controlador? porque a veces las señales pueden ser muy sutiles y estar enmarcadas dentro de lo que nos han programado para tomar como “Normal”. Yo me di cuenta lentamente mediante un profundo trabajo de observación, sin embargo hay algunas ejemplos que me tomo el atrevimientos de compartir del blog de mi querida amiga Evelyn Mezquita SerPadresConscientes.com que pueden servir de pista para descubrir que tan controlador eres:

¿Algunos ejemplos de actitudes controladoras “por el bien y el aprendizaje de los hijos”?

  • Dibujar los arbolitos verdes y el sol amarillo… no púrpura y verde como el niño se siente inspirado.
  • Ponerse los zapatos en el pie correspondiente… en lugar de darle la oportunidad que descubra por sí mismo que algo se siente “raro”.
  • Dormir y comer… como si los niños no vinieran con la habilidad de hacerlo naturalmente, sólo que a ritmos inconvenientes para los padres.
  • Las niñas vestidas de rosado y princesas, y los niños de azul con la camisa del equipo de béisbol favorito de papá.
  • Fiestas de cumpleaños cada año más elaboradas y con entretenedores, como si los niños no supieran jugar creativamente sin que alguien los dirija.
  • Control de las actividades, horarios, tareas y hasta el vestuario.
  • Y a medida que crecen, se les empuja hacia deportes específicos, se cuestionan sus preferencias en cuanto a música, amigos, películas, comida y hasta los novios/novias.

¿Qué hacer si te reconoces, sutil o frontalmente, controlador/a?

  • VerTE. Estar atent@ a tus respuestas, decisiones, definiciones y no vivir en modo automático.
  • ExplorarTE genuinamente para dar con el origen de tu necesidad de controlar. Esto es un apasionante viaje que requiere “trabajo/juego” consistente.
  • Descubrir los miedos que se disparan ante la idea de dejar a tus hijos… ser ellos.
  • Abrirle a tus hijos, deliberadamente, más espacios para que se expresen y hagan lo que resuena con ellos.
  • Decidir en cada nuevo ahora, el estado de ser que realmente quieres experimentar: ¿confianza? ¿paz? ¿bienestar?
  • Darte y darle a tus hijos más oportunidades para conectar a la intuición. En este post que escribí para Inspirulina tienes “4 Sencillas Ideas para Practicas la Intuición de tus Hijos y la Tuya”.
  • Nútrete con lecturas, audios, videos o Programas que expandan tu consciencia y te ayuden a confiar más en la vida.

Aún no habiéndose reconocido como personas controladoras los invito a explorar el artículo completo en el siguiente link y por supuesto a estar atentos y en constante observación

Serpadresconscientes.com/padres-controladores/

Anuncios

2 comentarios en “Controlando el Control

  1. Ultimamente estoy tratando de verme desde ese afuera , tratando de aprender tantas cosas con ellas día a día, que hacer, que no hacer y una de ellas es no caer en eso en esa necesidad de controlar cada situación o cada momento una fotografía perfecta, que coman todo, que no se ensucien, es verdad por que no dejarlos pintar de azul un árbol o de violeta un sol, son niños y están aquí en cierto modo para recordarnos que un día lo fuimos.

    Me gusta

    1. Crecimos en un entorno de mucho control y aprendimos que así debían ser las cosas. Sentimos que si no ejercemos control sobre nuestros hijos no somos padres capaces. Hemos aprendido a identificarnos con figura de autoridad y muchas veces hasta autoritarias. Hay que comenzar a soltar. Eso no significa obviamente que vas a dejar que tus chiquitas jueguen con el tomacorriente, pero dentro de los parámetros lógicos de seguridad, hay que dejarlos ser y descubrir el enorme potencial con el que vienen y que muchas veces nosotros mismos como padres tendemos a anular.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s