transferencia de miedo

miedo

“Es que la nena es muy miedicas”

Mi frase más usada para explicar a otros porque Sofía no se sube a ciertas cosas en el parque, y cada vez que la digo es como si estuviese escuchando a otra persona “que frase más sosa”.

A ver, si la nena va con la mamá siguiéndola todo el santo día, rezándole los males y peligros del mundo es imposible que no sea miedicas.

  • No saltes que te caes!
  • no corras que te tropiezas!
  • no te montes ahi!
  • bájate que te harás daño!
  • agárrate duro!
  • no te sueltes!

y así vamos, sutilmente transfiriéndoles un miedo que no es de ellos. Claramente no se trata de lanzarse al abandono y dejar que jueguen con alambres en los toma-corrientes o planificar un salto familiar en benji. Evidentemente hay medidas básicas de seguridad que se deben tomar y a partir de allí, dejarlos descubrir, dejarlos adquirir las habilidades y destrezas necesarias para enfrentar y disfrutar del mundo porque, a menos que planees construir una burbuja de cristal de la que no los dejarás salir, sabes que en algún momento, en el cole, en la guardería o simplemente en un descuido, buscará hacer eso “prohibido” que tanto le llama la atención.

Yo finalmente reconozco y puedo decir que la miedicas soy yo. Me aterra que papá la empuje muy fuerte en el columpio o que se asome por la barandilla del tobogán. Una tarde en el parque puede ser sumamente estresante en mi compañía, tanto así que muchas veces la nena prefiere ir sola con papá. Entonces, un mes después de ir sola al parque con papá, la llevo yo y descubro que no solo se lanza en la tirolina (cosa antes impensable) sino que además le encanta!

No soy especialista pero, luego de mucho leer e investigar he llegado a la conclusión y es mi apreciación muy personal, que solo hay dos emociones básicas primarias de las que se desprenden el resto (ya los especialistas en psicología me darán su punto de vista). Estas dos emociones principales son el amor y el miedo. Emociones, sensaciones o sentimientos como el odio, la rabia, la tristeza, en el fondo tienen su origen en el miedo. De manera subyacente siempre hay un miedo que se expresa en forma de ira, de enfado, de culpa, entre otras.

El peligro indudablemente es muy real en el mundo en el que vivimos y el miedo es un mecanismo de protección que nos permite estar alerta y salvaguardar nuestra propia seguridad. Pero es importante observarlo con detenimiento. Cada vez que experimentemos cualquiera de estas emociones, es fundamental preguntarnos: ¿a qué le temo? ¿de qué quiero protegerme? Muchas veces nos sorprenderemos con temores que son totalmente infundados, que pertenecen a experiencias ancladas en el pasado o en ansiedades futuras. ¿Por qué es importante determinar esto? porque el miedo que no se resuelve tendemos a proyectarlo y terminamos repitiendo patrones propios en nuestros hijos.

No se trata de esconder la emoción, pasarla por alto o minimizarla, todo lo contrario. Se trata de estar cada vez más atento al sentir, integrarlo y comprenderlo para poder trascenderlo.

¿Qué hacer por ejemplo en casos como el mío, que he proyectado mi miedo sobre mi pequeña?

  • Lo primero, comprender. Estar atento y observar. A través de la observación he podido entender y aceptar que el miedo es mío, no de ella.
  • Analizar los escenarios.¿Es realmente inseguro esto a lo que tanto temo?
  • ¿Qué es realmente lo que me incomoda? muchas veces la respuesta no tiene nada que ver con el objeto, actividad o evento que nos produce temor.

Los pequeños tienen la necesidad innata de explorar, de descubrir y lo harán con nuestro permiso o sin él. Podemos inculcarles nociones básicas de precaución y seguridad, como mirar a los lados antes de cruzar la calle, pero si se quieren montar en la tirolina, que se monten!

Ahora bien, es importante aclarar que no se trara de irnos al otro extremo y obligar a los niños a ser audaces y temerarios. Dejarlos ir a su propio ritmo es fundamental, acompañarlos en sus descubrimientos pero sin interferir y si notas que hay un temor desproporcionado, tal vez sea hora de preguntarte a que le teme mamá. Es posible que ese miedo extremo no sea de tu pequeño sino tuyo. En todo caso, si se extiende o se hace incontrolable lo aconsejable es acudir a un especialista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s