Mami no puedo… o si?

fotografía de @lorenaleemata
fotografía de @lorenaleemata

Comienzo este Post con una estrofa de mi canción favorita de todos los tiempos (No podíamos Ser Agua? del grupo español Maldita Nerea):

“Te cambio un Sí por ese ya no puedo: unas gotitas ahí de amor, de amor del bueno… no te preocupes, besaré primero, aunque me canse y vengan miles de días grises o mis palabras quieran rendirse ante la lluvia en el cristal. Me suena grande, los imposibles también existen, son los que hoy me hacen decirte: que la fiesta empiece ya…”

Mi pequeñita tiene un carácter muy particular. No me gusta utilizar etiquetas, pero digamos que ir con ella al autolavado podría compararse con un viaje al infierno justo el día que el diablo está de peor humor. La cosa ha ido mejorando un poco con las visitas a la estación de gasolina gracias al arduo trabajo explicándole que el carro necesita tomarse su teterito para poder llevarnos de paseo y el Pediatra… bueno.. el Pediatra nos prometió que todo mejoraría al cumplir 3 años pero los berrinches (por no decir ataques de pánico) siguen siendo los mismos tan solo de pisar el consultorio.

Quien no lo haya vivido en carne propia seguramente pensará que exagero, pero no les miento al decir que más de una vez he pagado para montarnos en alguna atracción y me han tenido que devolver el dinero (sin siquiera yo pedirlo de vuelta).

Jamás se ha montado en un colchón inflable o cama elástica (de solo mencionarlo se aterra) y apenas recientemente es que se ha estado montando en columpios (con cierto recelo).

Eso si… las películas y videojuegos terroríficos del hermano mayor le encantan, así como saltar en la cama o encaramarse en cuanto mueble se le atraviesa, a pesar de las trompadas que ya se ha dado.

A finales de Diciembre nos invitaron a una fiesta y además del colchón inflable al que ni volteó a ver, había un parquecito (el que les muestro en la imagen) que captó su atención desde el primer momento (pasé casi toda la fiesta allí). Tenia unas sogas por las cuales podías subir y de ahí tenias 2 opciones, el tobogán o el puente colgante. La ayude a subir por las sogas (mami agárrame! mami agárrame!) hasta que sin darse cuenta ya lo hacía sola. Ahora la parte complicada… el tobogán o el puente? el puente le llamaba poderosamente la atención (todos su amigos iban y venían a placer, algunos hasta corriendo y brincando) pero de momento prefirió irse por lo seguro y se lanzó por el tobogán (mami agárrame!). Sin embargo, el puente estaba comenzando a ejercer una atracción especial sobre ella así que la animé a intentarlo. Al tercer pasito entró en pánico “Mami no Puedo!!!” y se paralizó (pensé por un momento que no me quedaría más remedio que subirme) pero traté de conservar la calma y recordé esta canción “te cambio un sí por ese ya no puedo… necesitas decir que no a los miedos, verás.. puedo enseñarte lo que yo prefiero: unas gotitas ahí de amor del bueno”

Con mucha calma y paciencia tome sus manos y le dije “Si puedes, eres una niña valiente, solo tienes que tomar mis manos y dar un pasito a la vez… mami no va a soltarte” y así llegamos al otro extremo!! Luego de la celebración por el éxito alcanzado nos dimos cuenta que el tobogán de ese lado era tubular así que ahí terminó la diversión (pero bueno, que vamos poquito a poco)

“La vida crece entre los matices
se esconde siempre lo que no dices
para hacerse de rogar …
Un día claro, y aquellas cosas que no viviste
vienen hoy para decirte: que la fiesta empiece ya”

Se que muchos padres piensan que hay que soltar a los hijos para que aprendan a defenderse solos (es un punto). Pero creo que es igual de importante que los niños sepan que cualquiera que sea la circunstancia cuentan con nosotros, con nuestro apoyo y que siempre estaremos allí para “agarrarlos” de ser necesario. 

He aprendido a verme a mi misma en cada situación para entender la enseñanza en eso que se me muestra. Tenemos el concepto predeterminado de que los hijos vienen a aprender cuando en realidad son pequeños maestros de vida que nos enseñan a diario lo que hemos olvidado. Nos muestran que cada experiencia es posible vivirla desde la intensidad y el asombro de quien la vive por primera vez.

Todos somos espejos y lo que vemos en otros no es más que un reflejo de nosotros mismos. Cada quien a su ritmo. No vale comparar o tratar de igualar porque solo sería vivir la vida de alguien más…

Si no conocen la canción aquí les dejo el video. Tiene el dulce encanto de cambiar mi estado de ánimo… es mágica (al menos para mi) y el video es precioso!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s